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sábado, 23 de noviembre de 2013

LOS VESTIDOS DE NAIRA

Ha llegado el momento de hablaros de Naira. Nunca he sido yo muy niñera, igual porque no he tenido niños pequeños en mi entorno. Pero eso cambió cuando nació Naira...
Es divertida, lista, buena, guapa y bastante cabezona. Le quiero mucho. Muchííííísimo. Y ella a mi, por lo menos "hasta el cielo"... Es alucinante la de cosas que se pueden aprender de los niños.
Naira es mi princesa, y mi amiga. 
Y además, cuando quiere, da los abrazos más dulces del mundo. Eso es lo bonito, porque sabes seguro que son de verdad. (Aunque tener una gominola en la mano ayuda bastante).
A una niña tan especial es imposible no hacerle cosas bonitas. Así que mi primer vestido de niña fue para ella. (Y el segundo... Y el tercero...)


PRIMER CUMPLEAÑOS

Busqué algo sencillito, sin mangas, ni forro, ni nada. Un vestido fresco y cómodo para verano. Por entonces aún no tenía etiquetas de verdad.



























 Lo más complicado (sin contar que el bies lo cosí a mano) fue calcular la talla. Como siempre hago sorpresas, nunca tengo tallas de nadie. Así que por su uso, se podría decir que era la talla de 1 a 3 años porque lo ha estado usando hasta este verano.







SEGUNDO CUMPLEAÑOS

Cuando vi la tela me enamoré. Azul como sus ojos, llena de caramelos, de tartas y de gominolas. Ya sabía coser algo mejor, y por consejo de mi profe Marían le puse mangas y forro. Ay que difícil es coser ropa taaaan pequeñita...Y que bonitos me quedaron los botones!!
























Así de contenta iba con su vestido
























TERCER CUMPLEAÑOS

Para el tercer cumple ya no le quise hacer ropa, porque lo que ella quería de verdad verdad, era jugar a las comiditas. Así que en uno de mis viajes a Madrid me fui a la juguetería más chula del mundo y le
Compré un "kit" de comiditas: verduras, pollos, cazuelas...de todo! Como venía en una funda de plástico para guardarlo, pensé en hacerle una bolsita reciclando una camiseta de kitty que me había dado mi amiga Paula.


























 Le gustó un montón. Estuvo jugando, por lo menos, una semana entera.

Y el tercer vestido... 

El tercero os lo enseño otro dia, porque Naira ha tenido una hermanita y ya no hay solo una princesa, ahora hay dos ;)







lunes, 18 de noviembre de 2013

TODO LO QUE NO ES ROPA (parte I: Capazos y bolsos)


He decidido agrupar lo que me falta de enseñaros (que no es ropa) en un par de entradas (como mucho tres), para poder empezar ya a colgar ropitas bonitas. Como no he hecho nunca dos cosas iguales he tenido la suerte de probar a hacer un montón de cosas distintas que pretendo ir colgando, pero poco a poco… No seáis tan ansiosos!! Éste tenía que ser el orden, porque es así como ha sido mi camino.

EL CAPAZO DE MIREIA 

Mireia, que estaba embarazada, me había repetido por activa y por pasiva que no quería ropa. Yo le quería hacer un vestido, pero como soy muy obediente, pues no hubo vestido… (Ahora resulta que quiere uno, qué cosas!!)
Decidí hacerle un capazo para ir a la piscina. Primero pensé en coserlo yo, con cuerdas y eso, como si fuera tan fácil (algún día lo intentaré)… Al final lo compré y lo decoré. Compré un montón de puntillas, de lazos y de botones y empecé a plantear el diseño con alfileres.

A la hora de coserlo no fue tan fácil como parecía. Ay! mis pobres deditos como sufrieron. Había que hacer muchísima fuerza para traspasar el capazo con la aguja, y a veces se partía y tenía que engancharlo en otro lado, y entonces se me torcía la cinta... Vamos, que fue un poco infierno, la verdad, pero me quedó chulo chulísimo, y todo mereció la pena cuando se lo di y vi la cara que puso al verlo.

También os digo, que después de esto, entiendo mucho mejor porque venden los capazos con los adornos pegados, en lugar de cosidos.

 EL BOLSO DE MÓNICA 

Cuando me pasa que no sé que hacer para regalar, siempre me voy a alguna tienda de telas a ver que encuentro. Y siempre encuentro.
Entonces, encontré una tela acolchada de charol  negro. Nunca había cosido nada parecido, no sabía si la máquina iba a tener la suficiente fuerza como para trabajar ese tejido, pero recordé que Mónica había dicho unas mil veces que necesitaba un bolso negro, y decidí probar. Una tela que perder, y mucho que ganar…
Elegí un algodón negro con un estampado de muñequitos para hacer el interior y darle un poco de alegría. No podía hacer un bolso negro, así sin más.


Lo corté (a ojo, claro), y empecé a montar las piezas. Para decorar el bolso, utilicé uno de los gatitos de la tela. Lo recorté con forma ovalada, le cosí en el cuello un lacito de raso y un cascabel, lo rematé con una cinta plisada roja y lo cosí en una de las asas del bolso.
Cuando me enfrento a este tipo de costuras, lo que más me cuesta es pensar el orden en el que tengo que coser para que se queden todas las costuras por dentro. Esa es la parte más difícil. Primero el bolsillo interior, luego el forro, luego el exterior, luego la cremallera. Ay no!, pero primero las asas, bueno, y primero de las asas, la costura doble de los costados… A eso me refiero con el orden… Al final (después de algún descosido-cosido que otro, y alguna aguja partida) me quedó así.



Aun me seguía pareciendo soso, así que le coloqué también un lazo de raso negro. Ya estaba a mi gusto. 



Cuando se lo di no se podía creer que lo hubiera hecho yo… Y yo, pudiendo elegir, me lo tomé como un cumplido ;)

viernes, 8 de noviembre de 2013

ETIQUETAS Y ARBOLITOS



Hay gente que cuando habla por teléfono hace garabatos en un papel, otros andan (mi hermano se hará unos diez kilómetros al día), otros pintan carcasas de móvil (y muy bien, por cierto), y yo, o firmo, o pinto mis arbolitos.

Los arbolitos es otra de las cosas que siempre han estado ahí. Pero no una obsesión en plan loca eh, es una obsesión en plan bonito. Porque los arbolitos, son bonitos, dan buen rollo.

El otro día encontré el cuaderno de dibujo de cuando era pequeña. Nos mandaron dibujar un perfil de cabeza, y rellenarlo de todo lo que quisiéramos. Yo, hice esto:   


Y ahí estaban ya los arbolitos. (Sí, lo sé, lo vestí del Barça, yo tampoco lo entiendo). Así que el primer recuerdo que tengo de los arbolitos es de hace 20 años. 

Los pinto por todas partes. Papeles, camisetas, carpetas…Una vez, hasta hice un cuadro.
 

No recuerdo en qué momento decidí que fuera mi etiqueta, pero si recuerdo que la primera etiqueta que hice, fue ese dibujo en un trocito de sábana para una bufanda del Athletic que le había hecho a mi amigo Oskar. (Llamamiento a Oskar que no tengo foto de la bufanda). El resultado fue un desastre porque la tinta se corría, y quedó un manchón bastante feo, pero con mucho cariño. Espero que aún le siga acompañando a los partidos ;)

Luego mejoré la técnica haciendo transfer casero. Imprimí el dibujo en un papel de esos que venden para pegar a la tela y me salió esto:


Y por fin, encontré una web que te imprimía tus propias etiquetas a pequeña escala. Menuda emoción cuando me llegaron. Súper profesionales, impresas en lazo de raso, brillantes, con los colores perfectos y con espacios para coserlas a la tela.



Una vez que tenía la etiqueta perfeccionada, decidí poner también una etiqueta de cartón, como en las tiendas ;)


Gracias Laura por ayudarme a reflejar tan bien lo que quería transmitir.

Ahora que os he presentado la historia de mi etiqueta, creo que ya puedo empezar a colgar "cosas" con etiqueta….igual en el siguiente post….

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